CHILEWEEK 2019 Y LOS DESAFÍOS DE CHILE COMO FUTURA POTENCIA AGROALIMENTARIA / Martín González Solar. Abogado LLM, Socio Director GS&Co

Chileweek 2019, organizada por ProChile en China, ha concluido su 5° versión este mes y participaron 25 empresas chilenas exportadores de alimentos y bebidas. Mediante seminarios temáticos, reuniones bilaterales de negocios, visitas técnicas, la presencia de cadenas de supermercados, tiendas especializadas, y reuniones con expertos y otros actores claves del mercado alimentario, sirvió como una excelente vitrina para la internacionalización de empresas agrícolas locales, y, por cierto, un notable impulso para incrementar las exportaciones de las Pymes chilenas.

Este año a su vez, se avanzó con tres iniciativas que acercan ambas naciones, las cuales, consideradas geográficamente, son unas de las más distantes en el planeta. Primero, un supermercado online de productos chilenos en Tmall, la principal plataforma de eCommerce del Grupo Alibaba, donde interactúan 700 millones de consumidores chinos, lo que permitirá estrategias de marketing digital segmentadas para posicionar la oferta nacional en tal mercado. Segundo, la aerolínea China Eastern, brindará a las empresas exportadoras que trabajan con ProChile, la posibilidad de enviar hasta 500 kilos en muestras gratis a China, utilizando el vuelo semanal directo de esta compañía, lo que representa un ahorro de hasta 5 dólares por kilo. Y tercero, ambos gobiernos firmaron un preacuerdo que permitirá a cítricos chilenos llegar a China antes de fin de año.

Por su parte, la Academia China de Ciencias Agrícolas (CAAS, por sus siglas en inglés) visitó justo antes de la presente versión de Chileweek 2019, los laboratorios del Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA) La Platina, en Santiago, para profundizar sobre la Innovación del sector agroalimentario chileno en lo relativo a la obtención de pigmentos naturales, la innovación en la postcosecha y los estudios en sanidad vegetal. Sin duda, una visita con interés reciproco para ambos países, dado que dichos desarrollos investigativos permiten a las frutas y verduras conservar su frescura y llegar en perfectas condiciones a consumidores finales de destinos cada vez más lejanos, como China; y a su vez, para nuestra economía, las ventas al gigante asiático han impulsado cifras récord en la industria, situándola como un mercado sumamente atractivo para nuestros productos agrícolas.

En este contexto, es entendible que el Director General de ProChile, Jorge O’Ryan haya celebrado recientemente los buenos resultados y pronósticos en la relación con nuestros socios chinos al declarar: “tenemos una positiva relación comercial con China, siendo actualmente sus mayores proveedores de cerezas, uvas frescas, arándanos, paltas, duraznos y salmones frescos, pero queremos crecer y que conozcan más de nuestra oferta, más de nuestro aceite de oliva, alimentos del mar, nueces, almendras, avellanas, clementinas, mandarinas, entre otros productos”.

Ahora bien, el auspicioso escenario actual que visualiza a nuestro país como un futuro líder alimentario está sujeta a serios riesgos que requieren acción urgente. Los escases hídrica y las altas temperaturas, además de la falta de gestión de los recursos existentes y la poca infraestructura disponible para abordar la crisis son elementos críticos que restringirán la evolución de Chile como una potencia alimentaria. Las pérdidas del sector y los efectos negativos en distintas zonas del país son patentes.

Según un estudio de Frances C. Moore,, profesora de Ciencias Ambientales en la Universidad de California Davis, indica que estamos siendo víctimas del “efecto de la rana hervida” al evidenciar nuestro desinterés, cada vez más creciente, por hechos atípicos que están ocurriendo en nuestro clima, y nos da una metáfora para ilustrar su tesis: ¿Qué ocurre si pones una rana en una olla de agua hirviendo? Puede ocurrir que la rana salte e intenta escapar, si es que antes no muere. Pero, si se pone a la rana en agua a temperatura ambiente y muy lentamente se va calentando hasta que comience a hervir, la rana se quedará tranquila, y sin darse cuenta de que el agua se está calentando, morirá.

En consecuencia, no basta con reducir el análisis y centrarse solo en el buen augurio de nuestra relación con China, y obviar el resto de las pruebas y datos que revelan la corrección que es necesaria hacer a nuestra política hídrica. Para ello, se hace urgente vigorizar un dialogo multisectorial en esta materia que incorpore activamente a pequeñas y medianas empresas, promover inversiones de mediano y largo plazo, y, por cierto, sumar tecnologías aplicadas a la agroindustria (agrotech) que midan variables de suelos, atmosféricas, control de invernaderos, sistemas de control de caudales, entre otros, para que la matriz hídrica de Chile tenga mayor robustez, diversificación e innovación.

En conclusión, si queremos lograr duplicar los actuales 16 mil millones de dólares de exportación de alimentos al mundo en los próximos 10 años, y respecto a nuestra relación con China, cumplir la aspiración de ambos países de ser socios estratégicos y permanentes a largo plazo, se necesita una agricultura más eficiente, automatizada, e inteligente en el manejo de nuestros recursos hídricos, que permita convertir a Chile en una potencia agroalimentaria.

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