Clima, producción agrícola y edición genética/ Juan Izquierdo, PH.D.

Ex Oficial Principal de FAO en Producción Vegetal, Presidente de la Academia Chilena de Ciencias Agronómicas, miembro de la Agrupación por la Biotecnología y la Sostenibilidad Agroalimentaria ABSA-Chile

La agricultura siempre ha dependido de manera fundamental del clima y en un contexto de cambio climático acelerado, este vínculo se torna vulnerable. Frente a la megasequía se ha generado un debate sobre las soluciones adaptativas para enfrentarla. Se habla de la tecnificación del riego, recargar napas, telemetría, un plan nacional de embalses, gestionar los acuíferos subterráneos y concretar la construcción de plantas desalinizadoras, sin considerar el rol y gran aporte del mejoramiento genético de las plantas cultivadas, incluyendo la utilización de la biotecnología. La biotecnología ofrece una serie de herramientas de mayor precisión, eficiencia y menor costo que permitirían aumentar la capacidad nacional de lanzar variedades vegetales con adaptación al cambio climático al integrarse en los programas de mejoramiento genético convencional. Tal es el caso de las nuevas biotecnologías (NBT) y en particular de la edición genética, herramienta con un gran potencial para producir cultivos que pueden ser mas eficientes en la utilización del nitrógeno y del agua y mas resistentes a las plagas. La edición de genes disminuye la aleatoriedad del mejoramiento, lo que hace posible rápidos avances en la obtención de nuevas variedades de plantas proporcionando una amplia gama de beneficios para la agricultura y la producción de alimentos. Los cultivos editados no contienen genes de otros organismos por lo que no deben tratarse como productos genéticamente modificados (OGM) dado que los cambios realizados podrían ocurrir de forma natural y/o mediante métodos de mejora genética tradicional de cultivos.  Chile se convirtió en el segundo país del mundo en implementar un enfoque regulatorio para productos vegetales obtenidos a través de NBT y en particular por edición genética. Desde entonces, las instituciones públicas y privadas del país están desarrollando una gama de cultivos editados genéticamente como respuesta a los graves efectos climáticos que está experimentando la agricultura nacional. Se espera que estos cultivos presenten beneficios como la tolerancia a la sequía o la salinidad y, que los nuevos cultivos editados puedan comercializarse en el corto plazo.

Junto a ello, Chile cuenta con programas de larga data de mejoramiento genético convencional, localizados en instituciones publicas y privadas así como de laboratorios y programas que desarrollan investigación en biotecnología agrícola. El INIA (Instituto de Investigaciones Agropecuarias), la principal institución de investigación agrícola en Chile, está invirtiendo en el desarrollo de arroz y papa editados genéticamente para obtener variedades con mayor rendimiento y resistencia a patógenos, así como el desarrollo de líneas de papa editadas genéticamente que no presenten endulzamiento inducido bajo almacenamiento en frío. Considerando lo anterior, se espera que la integración de la edición genética y de otras NBT en los programas de mejoramiento genético publico-privados sea visualizada como unos de los caminos para enfrentar y adaptar la agricultura nacional a los desafíos del cambio ambiental.

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