Un nuevo método de poda mecánica reduce la alternancia de cosechas de cítricos y las aumenta un 25%

Según destaca Agrodiario de Valencia, un equipo de investigadores desarrolló un nuevo método de poda mecánica que permite reducir la alternancia de cosechas de cítricos y, de esta manera, se consigue aumentar un 25% la productividad de las parcelas.

Se trata de investigadores del Instituto de Biología Molecular y Celular de Plantas (IBMCP), centro mixto del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y la Universitat Politècnica de València (UPV), en colaboración con el Instituto Valenciano de Investigaciones Agrarias (IVIA) y la Universidad de Durham (Reino Unido).

En su estudio, han trabajado con dos variedades de mandarina, la Nadorcott y la Moncada, ambas muy alternantes, y, en un periodo de cinco años, y con la puesta a punto de un tipo de poda mecánica, han conseguido aumentar la cosecha un 25%.

Según informa el CSIC en un comunicado, la propuesta es “relativamente sencilla”: podar cuando empiece la floración y eliminar así flores en lugar de frutos.

Según las fuentes, hace un par de años, el equipo investigador descubrió por qué el árbol no florece cuando hay frutos y ahora han demostrado cómo recupera al año siguiente la capacidad de florecer y proponen una nueva técnica que reduce la alternancia de cosechas.

El fenómeno de la alternancia de cosechas afecta a un gran número de las variedades de cítricos más cotizadas y, a nivel mundial, provoca unas pérdidas anuales que se estiman del orden de los 20.000 millones de euros.

Los científicos han descubierto la manera en que un árbol, después de un año sin florecer por efecto de una elevada cosecha, puede generar nuevas yemas sin ese impedimento y puede volver a florecer, según las fuentes.

Esta propuesta es fruto de quince años de trabajo y los resultados han sido publicados a lo largo de este tiempo en diferentes revistas internacionales, entre ellas New Phytologist, una de las más importantes en el campo de la Fisiología Vegetal.

La contribución del grupo del CSIC en el estudio consistió en el análisis de las marcas epigenéticas asociadas al gen CcMADS19, el represor de la floración.

Así como la presencia del fruto provoca el establecimiento de marcas inductoras de la expresión de CcMADS19 en las hojas cercanas, las yemas axilares resultan refractarias a la deposición de dichas marcas.

Por esta razón, el gen CcMADS19 continúa reprimido en este tejido y en todas las nuevas hojas derivadas de estas yemas en la brotación de primavera.

“En las variedades alternantes, después de un año de mucha producción, un árbol reduce notablemente la floración y, con ello, la cosecha siguiente, incluso en algunas de ellas, puede llegar casi a cero”.

Esta falta de cosecha permite que al año siguiente el árbol vuelva a florecer y a producir, y así sucesivamente, dando cosecha solo uno de cada dos años. Actualmente, este fenómeno no se puede superar, ya que está controlado genéticamente, pero sí es posible atenuarlo.

Actualmente, en todo el mundo se producen unos 140 millones de toneladas de cítricos, ocho de ellos en España, y muchas de las variedades comercializadas más apreciadas se ven afectadas por la alternancia.

De ahí la importancia de estos trabajos, dos de ciencia básica y otro de ciencia aplicada, que abren el camino para reducir este fenómeno e incrementar así el rendimiento del sector citrícola.

Las pruebas se llevaron a cabo en parcelas experimentales del IVIA y en campos particulares de agricultores de la Comunitat Valenciana y Andalucía.

FUENTE: SIMFRUIT

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