Oportunidad del Día Mundial de la Alimentación / Miguel A. Sanchez, PhD., Director Ejecutivo ChileBio

En un país como Chile, hoy azotado por una megasequía, no nos podemos permitir perder y desperdiciar alimentos, ni en el campo ni en nuestros hogares. Esto afecta seriamente la sostenibilidad de la agricultura y de la producción de alimentos.

En este contexto, en las vísperas del Día Mundial de la Alimentación, que se conmemora hoy miércoles 16 de octubre, la FAO ha publicado el estudio “Estado Mundial de la Agricultura y la Alimentación 2019: Progresos en la lucha contra la pérdida y desperdicio de alimentos”. En dicho documento, se consigna que América Latina y el Caribe son responsables del 20% de la pérdida de alimentos antes de llegar a la góndola y de ser consumidos. La cifra sería aún mayor si se considerara lo que se desperdicia en los hogares de la región.

La FAO consignó además, que Latinoamérica y el Caribe son responsables del 16% de la huella de carbono mundial provocada por la perdida y desperdicio de alimentos. Lo anterior se explica por el cálculo de la superficie de tierra utilizada para producir los alimentos y por el cálculo de la cantidad de agua dulce que se requiere para el mismo fin.

Hay diversas medidas que se pueden implementar para enfrentar y disminuir esta situación. Algunas de ellas tienen que ver con los procesos agrícolas, con desarrollo de variedades vegetales con mayor vida postcosecha, con un envasado adecuado y, sobre todo, con cambio de hábitos y conciencia en toda la cadena, incluyendo al consumidor final.

La ciencia y la biotecnología también debe hacer sus aportes. Y ya lo está haciendo. Mediante técnicas biotecnológicas de mejoramiento genético vegetal se han obtenido manzanas y papas que se oxidan mucho más lentamente. De esta manera,aumentando su vida poscocecha se intenta evitar el desecho innecesario de alimentos.

Por otra parte, mediante ingeniería genética se han desarrollado variedades de maíz tolerante a las condiciones de sequía. Productos como estos podrían ser relevantes para evitar las pérdidas en el campo. Sobretodo cuando se trata de un vegetal que es clave y base de la alimentación latinoamericana. En Estados Unidos y Canadá, entre otros, las autoridades competentes han ido aprobando estas variedades para su uso comercial, mientras en Chile hasta ahora, dado los vacíos regulatorios, no pasamos de productos en etapa de investigación y desarrollo.

En Argentina, por su parte, con inicitaivas públicas se ha avanzado en el desarrollo de variedades de trigo y soya transgénicas tolerantes a la sequía, tratando de contribuir a la sostenibilidad de la agricultura.

El Día Mundial de la Alimentación es una buena oportunidad para plantearnos si como país estamos dispuestos a evaluar este tipo de soluciones, de cara al futuro y a los desafíos de la produción de alimentos, como la megasequía que hoy nos afecta.

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