“Los temas científicos no deben ser vistos con sesgo político ni ideológico”

A dos años de vencer la moratoria que permita la liberación de transgénicos en el Perú, el tema científico y polémico depende una vez más de que exista la voluntad política del gobierno. “Seguir postergándolo solo nos relegará a un lugar entre los países más atrasados del planeta” opina el investigador y científico, promotor de la biotecnología en el Perú, Alexander Grobman.

¿Nos encontramos a solo dos años de que venza la moratoria a los transgénicos (Ley 29811), cree Ud que haya una tendencia a favor del fin de esa moratoria en medio del clima político que vive el país?

En realidad parece que estamos en un momento de transición de un gobierno a otro. Así que no sabemos cómo se encarará esto, no sabemos qué desenlace vaya a tener. Como van las cosas, es probable que se postergue unos cinco o diez años más, lo que sería lamentable.

Lo que pasa en el Perú, y que también sucede en muchas partes del mundo, es una reacción lógica que se ha generado contra la ciencia por gente interesada en imponer sus ideologías y que se aprovechan del desconocimiento de la mayor parte de la población para pregonar ciertas ideas que van en contra de lo que debiera ser el fundamento de una nueva sociedad, de mayores beneficios, mayor producción y bienestar para todos.

Es algo realmente muy mortificante y peligroso y no se refiere solamente a un solo tema como el de los transgénicos sino que se está extendiendo a muchos otros problemas que afectan la vida humana como por ejemplo el tema de la vacunación de los niños, el cambio climático, la alimentación. Todos ellos van conformando una problemática en la que la ciencia tiene un rol muy especial.

Hay fuerzas que trabajan para que se dé una moratoria más extendida. Si eso ocurriera el Perú sería uno de los pocos países de Sudamérica junto con Venezuela sin desarrollo de esta herramienta de las nuevas tecnologías para las plantas, animales y la salud humana.

Me da mucho temor de que si no llegamos a terminar con esta moratoria -cuyo objetivo inicial fue capacitar a los elementos del gobierno para que pudieran regular sobre este tema- quedaríamos relegados entre los países más atrasados del planeta.

Tenemos laboratorios, profesionales, capacidades, investigaciones suficientes, todo lo necesario para poder entrar en el desarrollo de biotecnología, ya lo estábamos haciendo, hay mucha capacidad en el Perú pero falta decisión política para adoptar ese camino.

¿Este tema pasa por un tamiz político, ideológico?

Definitivamente este tema tiene un sesgo ideológico, político y también comercial y no debería ser así. Hay fuerzas que se oponen a que los organismos genéticamente modificados entran en competencia con productos como los plaguicidas e insecticidas.

Incluso los productores agrícolas orgánicos han llegado aceptar que si esto funcionara no se necesitaría fungicidas e insecticidas para producir alimentos convencionales y estos productos serían mucho más baratos que los mismos productos orgánicos. Entonces los productores orgánicos, o mejor dicho, los comercializadores, que cobran cinco, seis veces más por los productos orgánicos que por los productos convencionales son de los que tienen las mayores reacciones contra estos productos biotecnológicos y los productos de ingeniería genética.

Creo que no hay ningún inconveniente en que los que quieran consumir orgánicos que lo hagan si es que quieren pagar 4, 5, hasta 6 veces más por esos productos pero no por eso pueden quitarle a la gran mayoría de la gente la posibilidad de consumir alimentos mejorados genéticamente.

Además son productos que ya estamos consumiendo desde hace muchos años y en grandes cantidades, por ejemplo, importamos 3 millones y medio de toneladas de maíz para producir los pollos, huevos, cerdos y otros animales de granja con los que nos alimentamos, el aceite de soya transgénica, ya lo consumimos hace más de 20 años. Entonces no hay razón para que puedan entrar en otros productos más.

¿Cuáles son los países interesados en la prohibición de los transgénicos?
Por tradición esta ha sido una lucha comercial entre la Unión Europea por un lado y por el otro los Estados Unidos y demás países que producen transgénicos como Canadá, Argentina, Brasil, etc.

La Unión Europea está atrasada en este tema por la ideología de grupos como Greenpeace, Amigos de la Tierra, partidos verdes, que tienen sus ideas pero que no tendrían por qué interferir con el desarrollo de otras naciones.

Así la Unión Europea ha tenido y tiene hasta ahora la necesidad de invertir una gran parte del presupuesto de Europa en subsidios agrícolas con el fin de poder mantener los precios de los productos a niveles que la población de sus países puedan pagar y que no compiten con los precios de Estados Unidos, ahí hay un desbalance.

China, tiene transgénicos desarrollados por ellos mismos (todo el algodón de China es transgénico). Este país tiene un gran desarrollo actualmente y será uno de los más desarrollados en el futuro.

India es después de Estados Unidos el principal productor de algodón transgénico, prácticamente el 90% de su algodón es transgénico.Los países que están fuera de la órbita de la Unión Europea están desarrollándose y hay varios países europeos que ya están desligándose de las corrientes contrarias como España y Portugal, República Checa, que ya tienen sus propios productos transgénicos.

¿No cree usted que se hace necesario mejorar el tema comunicacional? La palabra transgénicos está demonizada y tal vez no sea la más adecuada. Ya en muchos países se habla más de edición genética y biotecnología vegetal…

Lo que se está utilizando más en Estados Unidos actualmente es la ingeniería genética y los organismos genéticamente modificados, esas son formas de expresión que son más fáciles de entender para el público.

La edición genética es distinta de la transgénesis, son nuevas tecnologías. Investigadores en California y Francia y el Massachusetts Institute Technology (MIT) y Harvard University trabajaron en algo que les llamó mucho la atención y era la forma en que las bacterias luchan contra los virus. Cabe señalar que las bacterias existen en el planeta por lo menos unos 3,500 millones de años mientras que los humanos apenas estamos desde hace unos 300,000 años.

Las bacterias que fueron las primeras formas de vida en la Tierra han estado expuestas por miles de millones de años al ataque de virus, que para mantenerse vivos requieren de una célula huésped, por esta razón los virus invaden a las bacterias y se apropian de su ADN para multiplicarse. Así, usan a la bacteria como una fábrica de virus, la infectan y se multiplican.

Esta ha sido una forma de de multiplicación de los virus desde tiempos muy tempranos y las bacterias, por evolución, han aprendido a defenderse, su forma de hacerlo ha sido a través de unas proteínas que son como tijeras que cortan el ADN de la bacteria y le impiden multiplicarse. A eso le llamamos tijeras genéticas. Así impiden a los virus seguir multiplicándose.

Esto ha sido descubierto recién y a alguien se le ocurrió patentar este sistema en la Universidad de California. Más adelante investigadores de Harvard y el MIT en Cambridge, Massachusetts trabajaron en conjunto y formaron un instituto y han investigado esto en plantas y animales y han probado que funciona. Entonces lo han aplicado en células humanas, en células cancerosas y han logrado evitar que se sigan reproduciendo. Eso se llama edición génica.

Se trata de una secuencia en el ADN de bases de nucleótidos que forman los códigos como los de la computadora 1-0-1-0 de un cordón que está formado por tres bases.

En medio de todo esto las grandes empresas de semillas se han fusionado con empresas productoras de agroquímicos…
En Estados Unidos hay 1,500 empresas de semillas y la gran mayoría de ellas producen semillas convencionales debido a que no hay mercado suficiente para las semillas transgénicas y el costo de inversión es muy alto especialmente por las regulaciones. Las grandes compañías multinacionales productoras de semillas, que eran seis, han decidido fusionarse y quedan ahora solo 3 por que sólo así pueden hacer frente a los altos costos regulatorios. Así Monsanto ha sido absorbida por Bayer. Chem China compró Syngenta y Dow AgroScience y Du Pont se fusionaron.

Bayer no puede funcionar en Europa porque no le dejan espacio y ha puesto sus recursos y la mayor parte de su investigación en Estados Unidos. Los genetistas alemanes han tenido que irse a Estados Unidos. Los europeos están perdiendo mucho de su personal técnico.

Las pequeñas empresas como la que yo tenía (Penta) no podríamos competir, no porque no podamos hacer trabajos de investigación sino porque que los costos regulatorios son millonarios.

Por eso se han fusionado las grandes multinacionales . Por los altos costos de producir transgénicos. Antes podía costar US$ 30 millones producir un transgénico , hoy en día cuesta entre US$ 2,000 a US$ 10,000. Pero el problema no está en producirlo sino en las regulaciones.

¿Considera que se está satanizanso a la ciencia? Que debería comunicarse más sobre los transgénicos?

Eso es lo más importante. En el año 2016 hubo un pronunciamiento de 109 premios Nobel de la Academia de Ciencia y de Medicina que declararon su apoyo públicamente a los transgénicos, esto es algo que la prensa diaria no lo destaca porque, por el contrario, hace el trabajo de mantenerlo en la oscuridad. Lo que tenemos que hacer más que ninguna otra cosa es comunicar a nivel global para disipar el temor.

Mientras seguimos en moratoria, hay nuevas técnicas de biotecnología, ¿cuánto más se está avanzando?
Lo que se puede hacer es reconocer hoy en día los genes que están en determinado sitio de una especie y así encontramos que una planta de piña tiene muchos genes en común con una planta de caña de azúcar, maíz o sorgo. Ya sabemos que el gen que produce azúcar en la caña de azúcar es el mismo que la produce en el sorgo y podemos meterlo en uno o en otro para mejorar el contenido de azúcar.

Por ejemplo en algunos casos como el del cacao en el que se han establecido límites para la presencia de cadmio, se puede modificar genéticamente el gen por el que asimila el el cadmio

Lo que necesitamos es que haya una legislación que permita hacerlo. Hay muchas aplicaciones que se están haciendo en el extranjero, por ejemplo el INTA de Argentina ha logrado un algodón resistente a un insecto, el picudo, que ataca a la bellota de algodón.

En el Perú, ya somos capaces técnicamente. La Universidad La Molina está desarrollando mucho trabajo e investigaciones pero la legislación no avanza.

Todo depende de que haya voluntad política para sacar adelante las investigaciones que nos permitan un desarrollo y la moratoria no nos condene a la oscuridad muchos años más.

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