
Una serie de iniciativas y programas del organismo están minimizando las brechas de conocimiento respecto a los procesos para producir los alimentos y están animando a los jóvenes a ser protagonistas del futuro del sector por medio de la innovación y la tecnología.
Por Francisco Contardo, desde San José, Costa Rica.
Cuando Manuel Otero asumió la Dirección general de IICA enero de 2018 (fue reelecto en 2021), se interiorizó del trabajo y programas de transferencia, conocimiento e I+D para la agricultura que se articulan y realizan en terreno y desde sus oficinas centrales y laboratorios en San José de Costa Rica, y se convenció del impacto que podían tener. Había brechas de conocimiento ciudadano respecto a los procesos para producir los alimentos en las fincas y era una necesidad que los jóvenes de la ciudad y la ruralidad conocieran y valoraran la labor agrícola y se animaran a aportar a su futuro, clave en el desarrollo iberoamericano.
Por ello, se instauró un programa “IICA puertas abiertas” y se implementó el CIMAG (Centro de Interpretación de la Agricultura del Mañana). Como parte del primer programa, periodistas del continente y de España visitamos la sede central de IICA a mediados de octubre y fuimos testigos de su actividad, donde en un mismo día se reunían las ministras, viceministras y directivas de ministerios de Agricultura continentales, para articular políticas comunes de cuidado familiar, que permitan a la mujer rural poder participar del trabajo remunerado. Y, a la vez ver, el mismo lugar servía de sede para la exposición final del concurso de innovación y tecnología para jóvenes estudiantes de escuelas que diseñaron sus prototipos para buscar soluciones a los problemas de hoy y mañana, con fórmulas creativas a los desafíos de diversos cultivos.
PRO NATURALEZA, PRO INNOVACIÓN Y PRO AGRICULTORES
El director general de IICA recordó, en entrevista con agrochileperu.com, durante la visita, que el organismo nació hace 82 años con un compromiso por apoyar el desarrollo rural agropecuario de los países. Y que ese compromiso se mantiene activo y se refuerza a partir del escenario mundial y la necesidad de transformar los sistemas agroalimentarios. “Transformación que tiene que ser pro naturaleza, pro innovación, y pro agricultores; siempre con una visión de largo plazo, porque la agricultura es futuro, la agricultura es vida en nuestro continente, y en ese sentido el IICA tiene que desarrollar una estrategia de cooperación técnica al servicio de los países, pragmática”, afirmó.
Otero destaca que el mundo está frente a una nueva frontera del conocimiento, donde las tecnologías de suceden de manera casi diaria. “El IICA propone la realización de nuevas estrategias de extensión basadas sobre todo en la telefonía móvil y los datos. Ahí tenemos la preocupación de la conectividad, que avanza mucho más rápido en las zonas urbanas que en las rurales, y, sobre todo, el tema de la alfabetización digital. Estamos permanentemente realizando programas de alfabetización, y nuestra sede central es un claro ejemplo al mostrar tecnologías de punta, al tratar de vincular esas tecnologías a los agricultores, porque nos parece que esas son las señales más potentes que tenemos que dar para un agro en el continente que no solo está de pie, sino que es un actor fundamental de la seguridad alimentaria del mundo”, afirma el director general de IICA.

15.000 VISITANTES
Con este impulso, que se concreta en iniciativa concretas como el CIMAG, no es de extrañar que este hub tecnológico haya recibido más de 15.000 visitantes el último año, con un claro énfasis a la capacitación y el conocimiento de las generaciones llamadas a tomar la posta en la producción agroalimentaria.
Al visitarlo, llama la atención la interactividad de la propuesta: todo está pensando en jugar, en aprender haciendo de manera lúdica. Gracias a una colaboración con Microsoft, es posible programar y diseñar de manera virtual una finca sostenible a través de Minecraft; y un programa con Lego, permite a los niños conocer y ver de forma simple a través del juego procesos clave tales como el ciclo del agua o la adecuada alimentación del ganado.
Y las sorpresas siguen, porque en la sala contigua es posible explorar imágenes satelitales de libre acceso a través de Copernicus, Programa de Observación de la Tierra de la Unión Europea, disminuyendo así las brechas de información y análisis de datos respecto de los predios agrícolas, sus condiciones climáticas, de calidad de suelos, etc. En la misma sala, se puede jugar de forma virtual a desmalezar un terreno con un tractor antes de sembrarlo, y tomar conciencia de que conducirlo no es tan sencillo como se podría pensar. En fin, un deleite para cualquier niño, adolescente e incluso adulto, dispuesto a aprender de forma entretenida y experiencial cómo se trabaja para producir los alimentos.
El lugar, es atendido por profesionales de IICA, liderados por expertos en informática y nuevas tecnologías aplicadas, e incluso cuenta con pasantes, que llegan de diversos países, y de distintas disciplinas, con la disposición de aprender y colaborar.
El equipo, ha elaborado además AgriSteam una plataforma online de cursos gratuitos, con un claro énfasis en formar jóvenes con competencias digitales.
A unos metros de las salas del CIMAG se encuentran los laboratorios de IICA en los que, en conjunto y alianza con actores del sector, se buscan soluciones accesibles para los problemas que plantea la producción. Allí, por ejemplo, se capacita a mujeres a través de un programa que les ayuda a perder el temor de manejar un dron, a la vez de conocer las opciones que hay respecto de sus necesidades y presupuesto. Ello está permitiendo en Costa Rica y Centroamérica, aumentar la penetración de una tecnología que permite realizar aplicaciones agrícolas con menos riesgo, de forma más precisa, eficiente y reduciendo los gastos. Así no se aplica de más y el cultivo es más sostenible, con un impacto menor.

MITIGACIÓN DEL CAMBIO CLIMÁTICO
Pero la actividad en IICA no para. Ese mismo día se premió al ex ministro de Medioambiente de Ecuador, Gustavo Manrique, como embajador de buena voluntad del organismo. El profesional gestionó nada menos que el mayor canje de deuda por medio ambiente de un país, lo que permitió no solo proteger los ecosistemas del gran santuario natural que son las Galápagos, sino también liberar recursos que debían destinarse a saldar deuda, para así redestinarlos a los programas sociales de Ecuador.
Y es que la labor de ICCA como organismo internacional tiene mucho de articular y disponibilizar buenos ejemplos, como el canje de deuda que lideró Manrique, y difundirlos en los grandes foros. Lo ejemplifica Manuel Otero. “Nos estamos yendo a la Cop29 en Baku, Azerbaijan, donde se llevan las negociaciones ambientales. Allí participaremos junto a muchos ministros de la región, para defender la causa de la agricultura, de sus aportes a la mitigación del cambio climático”. A su juicio esto es un proceso, en que la agricultura necesita seguir sumando buenas prácticas para adaptarse al cambio climático, en un esfuerzo permanente.
IICA también participa en los foros supranacionales, como el Mercosur, a través del Consorcio Agropecuario del Sur, “donde estamos discutiendo los temas de sanidad, tecnología y políticas, siempre de la manera menos burocrática y tratando de generar respuestas en beneficio de los países”, concluye Otero.

